Características de una buena voz

 
En muchas profesiones vales lo que sepas hacer con tu voz. En lugar de subir el volumen, prepárate y consolida tus argumentos.

Voz es el sonido que sale a través de la boca y también, voz es la forma que toman nuestros pensamientos cuando nos comunicarnos con los otros. La voz va mucho más allá de lo que percibimos cuando escuchamos a gente hablando o cantando. Hay voces chillonas, otras graves, claras, apacibles, débiles y voces fuertes.

En una presentación el manejo de la voz es primordial; puede ser nuestra aliada o nuestra detractora. Para hablar de forma eficiente, hay que empezar por una dinámica que nos ayude a sacar el máximo provecho de nuestro instrumento de presentación.

En primer lugar el énfasis y la fuerza que le damos a ciertas palabras, nos ayudan a poner la atención en determinadas ideas, debe de percibirse de manera natural pero contundente. La voz debe escucharse con suficiente energía para que envuelva a la audiencia y no que los escuchas tengan que hacer un esfuerzo para captar lo que el conductor está diciendo.

En el tono de voz, debe de percibirse emoción. Un orador cuya voz que se escucha con la misma modulación es “monótona», dificulta la comprensión en lugar de favorecerla.

El ritmo y la velocidad es primordial. Algunos oradores parecieran estar participando en una carrera de autos para llegar en primer lugar. La audiencia necesita variaciones en ritmo de lo que está escuchando, para mantener el interés; las variaciones son indispensables. Si estamos hablando de emociones, el ritmo debe de ser acorde a lo que describimos.

Mediante momentos de silencio, se crea un ambiente de suspenso que hace que el escucha regrese al presentador si por alguna razón se había distraído del tema. Las pausas y el silencio son herramientas que sirven para crear tensión, énfasis, suspenso, para establecer puentes entre dos ideas o para hacer una transición entre temas. El silencio cuando lo sabemos aplicar es un arma poderosa.

La calidad de voz, que es con lo que cada uno nace, es igualmente importante. Dos de las clasificaciones son: en cuanto a tono (grave o agudo) y por su intensidad (fuerte o débil). Para ser un buen presentador, que es lo que nos ocupa aquí, la voz de un orador debe de tener claridad y presencia para mantener el interés de la audiencia.

Si no tienes la voz que te gustaría, puedes desarrollarla con el entrenamiento adecuado. Para comenzar, te sugerimos la siguiente página: 7 ejercicios para mejorar la voz. https://www.youtube.com/watch?v=4lQoCP_wN6k, o, toma clases de canto.

 

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