Controla el ritmo de tu presentación


Entras al salón en dónde vas a dar tu presentación y sientes el efecto de la adrenalina correr por todo tu cuerpo. Desde un punto de vista es bueno porque te estimula y se produce energía. Desde otro punto, no es tan bueno porque te acelera y te conviertes en un presentador que habla demasiado rápido y tu auditorio capta solo algunas ideas.

Para tener control de tu audiencia antes que nada necesitas control de ti mismo; no existe una velocidad perfecta para presentar. El mayor problema que se nos puede presentar, es hablar rápido y por largo tiempo. Si de manera natural hablas rápido, tienes que bajar tu ritmo y encontrar la velocidad apropiada para que se entienda lo que estás diciendo. Un recurso que puedes utilizar es que te videograbes antes de la presentación para que te observes y veas dónde debes bajar (o subir) la velocidad. Esto es lo que puedes hacer:

  • Acorta la respiración, hazla más lenta.
  • Haz pausas más seguido.
  • Toma aire de manera natural durante las pausas.
  • Mantén el ritmo cómo cuando estás en una conversación normal.

No quiere decir que en algunas partes no hables más rápido para imprimirle cierta intensidad a los conceptos. Después, respira, ve variando el paso, sube y baja para que puedas controlar tu ciclo respiratorio.

Cuando la audiencia percibe falta de control, duda de lo que estás diciendo, te siente inseguro y te etiqueta en forma negativa. Si hablas más pausado, tu audiencia confía en lo que dices.

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