Voz y dicción en una presentación

 
¿Alguna vez te han dicho: “Eres más inteligente de lo que pareces”? En lugar de enojarte, analiza quien te lo dice y porqué.

Tu voz es lo que importa más cuando estás con alguien por primera vez o en una presentación. Es tal vez más importante que cómo te ves físicamente. Esto se atribuye a la evolución que ha tenido la humanidad; nuestra voz es la herramienta que ha sido perfeccionada y pulida para la comunicación.

La paralingüística es parte del estudio de la comunicación humana que se enfoca en los elementos no lingüísticos que acompañan las emisiones orales como el ritmo, el tono y el volumen de la voz. Estos elementos permiten que el oyente comprenda con mayor facilidad lo que se transmite, y por lo tanto, refuerzan el contenido de lo que se comunica. En una presentación, las señales paralingüísticas son las encargadas de transmitir la personalidad del presentador. Ante estas señales, la atención de quién escucha, se fija en lo que trasmite la voz.

Ahora que sabemos que la voz es un elemento importante en esa primera impresión o presentación, te damos ciertos elementos que te ayudarán a que tu voz sea una herramienta que trabaje a tu favor.

  • Utiliza una entonación más grave de la que generalmente utilizas. La gente asocia los tonos agudos con una actitud nerviosa, infantil o inmadura; todo lo contrario de lo que quieres transmitir. Sube tu tonalidad sin que llegues a impostar la voz, para que te perciban como una persona madura y segura. Subir el tono al final de las frases, se puede entender cómo pose. Y disminuir el volumen, cómo nerviosismo.
  • Evita las muletillas “éste”, “o sea”, ¿si? o la utilización de lugares comunes y pleonasmos: “Lo vi con mis propios ojos”, “El avión volaba por los aires”, etc. Las frases cantinflescas cómo “ahí está el detalle” muestran que quien las utiliza, tiene un lenguaje pobre, por lo que tuvo que copiarlas de alguien más.

La experta en comunicación Lisa B. Marshall sugiere que nos grabemos hablando o leyendo, cinco minutos diarios durante dos semanas para observar los vicios que tenemos para corregirlos.

  • Habla más rápido sin que se deje de entender lo que estás diciendo. Se estima que un buen ritmo son 150 palabras por minuto. Si evitas las muletillas y los lugares comunes, tu discurso será más rápido y comprensible.
  • Practica la lectura en voz alta. Elige un texto, paulatinamente ve aumentando la velocidad en las siguientes repeticiones. Si te quieres poner un reto mayor, lee un párrafo empezando en el final y terminado en el principio.Trata de que tenga sentido, a una velocidad media y sin hacer pausas.
  • Repite trabalenguas. Estos juegos de palabras sirven para calentar las cuerdas vocales antes de comenzar una presentación:

El cielo está encapotado,
¿quién lo desencapotará?
El desencapotador que lo desencapote,
buen desencapotador será.

O, uno más fácil:

¿Cómo quieres que te quiera
si quien quiero que me quiera
no me quiere como quiero que me quiera?

  • Inserta palabras en un párrafo y leelas en voz alta. Usa preposiciones de forma arbitraria como en el siguiente ejemplo: El zorro brincó la cerca del vecino, cuando llegaba a su casa. El zorro ante brincó con la cerca bajo del vecino, desde cuando en llegaba a su casa. La intención es que leas sin detenerte a entender lo que dice la frase y mantengas una buena dicción y ritmo.

Practica estos ejercicios y tendrás un mejor desempeño en tus próximas presentaciones.

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