Cómo influye el lenguaje cotidiano en nuestras relaciones de trabajo

 
Dale Carnegie en su libro Cómo ganar amigos e influir en las personas, aconseja: Sé generoso en tus cumplidos y cordial en tus discordancias. Una retroalimentación positiva ayuda de muchas maneras. Sobretodo, fomenta una  actitud positiva de las personas hacia quién expresa el comentario. Te sugerimos algunas frases que te pueden funcionar:

  1. “Qué bien te ves hoy”.
  2. “Hiciste un buen trabajo”.
  3. “Me encantó cómo…”.
  4. “Me gustó lo que dijiste con respecto a…”.
  5. “Eso fue sorprendente”.
  6. “Aprecio tu comentario”.
  7. “Felicidades”.
  8. “Por supuesto”.

La carga que tienen ciertas frases en una conversación, provoca situaciones tensas que se deben evitar.

Estas expresiones no debes usarlas nunca:

  1. “No es justo”.
  2. “Ése no es mi trabajo”.
  3. “Si quieren que lo haga, deben pagarme más”.
  4. “Siempre lo hemos hecho así”.

Hay frases utilizamos todos los días que se perciben débiles o ambiguas y otras que suenan impositivas. Sustitúyelas por enunciados más determinantes y/o cordiales como:

  1. En lugar de: “Creo que..”, Dí mejor: “Estoy seguro que…”
  2. Evita: “Voy a intentarlo”. Sustitúyela por: “Lo hago ahora”.
  3. No digas: “Deberías hacer lo que yo hago”. Cambia a: “Te sugiero que..”
  4. En lugar de: ¨No tengo tiempo, estoy muy ocupado”, utiliza: “Con gusto atenderé tu asunto, una vez que …”.
  5. Cuando desconozcas una respuesta, evita: “No sé” y sustitúyela por: “Lo voy a investigar”.

La frase con que cerramos un correo, puede influir en que obtengamos una respuesta pronta o más tardada. Las frases que reflejan agradecimiento son las que reciben atención más pronto.

  1. “Gracias por su ayuda y colaboración”.
  2. “Agradezco su amable atención”.
  3. “Agradecemos de antemano la atención prestada”.
  4. “En espera de sus noticias, agradecemos su atención”.

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