¿Con qué fin?

christo copy

La mejor respuesta es: con ninguno.

El artista plástico Christo, desarrolló un proyecto en diferentes ciudades de Europa y Estados Unidos, en donde envolvió monumentos emblemáticos con plástico amarillo para llamar la atención de los transeúntes. En el lago Iseo en el norte de Italia los asistentes pudieron transitar por una vereda cubierta de plástico y sentir que caminaban sobre el agua. Instalaciones semejantes se hicieron en el Pont-Neuf, en Paris, el Reichstag en Berlin y las puertas de Central Park en Nueva York.

Las obras de este artista son efímeras y lo único que se conserva son unos cuantos bocetos con los que se construyó el proyecto.

¿Con qué fin se hace esto? Con el mismo que se hace una obra sinfónica o un cuadro. ¿Para qué pintó Picasso el cuadro Las Señoritas de Avignon, o Van Gogh, Una noche estrellada? ¿Para qué sirve meditar? ¿Qué sentido tiene la danza?

No hay más intención que la de experimentar una sensación que no tiene la intención de convencernos de nada. Nuestras experiencias pueden tener o no un fin. Necesitamos tener un mínimo porcentaje de situaciones sin propósito para ser mentalmente sanos.

En el ámbito gerencial sucede lo mismo, no es necesario que todo tenga un fin. Queremos aprovechar al máximo recursos y tiempo y esto muchas veces nos encierra en un círculo vicioso en lugar de disparar nuestra creatividad.

Encuentra tu vereda amarilla flotante y tal vez seas más productivo y vivas más tiempo.

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