Mensajes que nadie lee

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Homeland (la serie de televisión que en algunos países de Latinoamérica es conocida como Prisionero de guerra) creada por Howard Gordon y Alex Gansa está basada en la serie israelí Hatufin (Secuestrados). La serie sigue a Carrie Mathison (Claire Daines), una oficial de operaciones de la CIA que, después de realizar una operación no autorizada en Irak, es puesta a prueba y re-asignada a un centro contra terrorismo de la CIA en Estados Unidos.

En la quinta temporada los productores querían dar un toque de autenticidad al sitio con grafitis en una calle ficticia en donde aparecían refugiados palestinos. Para ello, pidieron a varios artistas árabes que cubrieran unos muros con leyendas en escritura árabe. Nadie del equipo de producción tuvo la precaución de contratar un traductor de árabe al inglés para ver que decían  esas consignas: “Homeland es un fraude”,  “La libertad está ahora en 3D”, “Homeland es un programa racista”.

El asunto se volvió viral en pocos días y tuvo diferentes lecturas. Algunos lo vieron como un comentario ingenioso mientras que para otros es la respuesta a la visión superficial que tienen los Estados Unidos con respecto al mundo árabe, total nadie se da cuenta de lo que está escrito en la pared.

Un artículo de The Guardian apunta a que ésta es una visión generalizada del mundo árabe, incluso en el Departamento de Estado de los los Estados Unidos. Cuatro años después del ataque a las Torres Gemelas, solo 8 de los 380 oficiales que hablaban árabe, lo hacían de manera fluida. Para 2011 el número subió solo un 5% del total de los 7,500 parlantes.

Los productores de Homeland y los militares del Departamento de Estado son dos entidades diferentes  que comparten una visión limitada de la cultura árabe. La situación se puede interpretar desde diferentes ángulos pero en ambos casos se les ve de forma estereotipada.

En las paredes de las empresas también encontramos leyendas que hace mucho tiempo los empleados dejaron de leer. En las presentaciones de PowerPoint los conceptos se estandarizan y se proyectan ideas que nadie atiende. Estamos tan acostumbrados a ellas que nadie les hace caso. En la paredes de la sala de juntas encontramos escritas Misión, Visión, Integridad, Honestidad, Trabajo en equipo y Compromiso sin que nadie se moleste en pensar qué es lo que la empresa nos trata de decir con ellas.

En una sociedad en donde nadie lee, ¿qué tenemos que hacer para que alguien se  interese en lo que estamos diciendo? Tal vez debamos empezar a utilizar las pantallas de los celulares.

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