Estar en la cuerda floja

 
Hay situaciones que nos hacen sentir que estamos suspendidos en la cuerda floja. La tartamudez es una de ellas. Se trata de un trastorno de comunicación que se caracteriza por interrupciones involuntarias del habla, acompañadas de tensión muscular en cara y cuello. Se manifiestan en forma de ansiedad y pérdida de objetividad. Hay presentadores que a pesar de tener material valioso y dominar el tema, el nerviosismo hace que tartamudeen. Un caso famoso fue el del rey Jorge VI del Reino Unido, que con ayuda del logoterapeuta australiano Lionel Logue, logró superar el problema.

El problema se puede contrarrestar si se practican los siguientes puntos:

  1. Visualiza imágenes agradables. Puedes empezar antes de estar frente a tu audiencia, visualizándote tranquilo, interesando a los oyentes. Piensa en algo que te motive, como por ejemplo la fotografía de tus seres queridos.
  2. Conoce el espacio en donde se llevará a cabo la presentación para que te familiarizes y no vayas a tener una sorpresa. La tartamudez se presenta cuando estamos distraídos y se presenta algo inesperado. Respira profundo y controla el ritmo cardiaco y tu respiración.
  3. Practica todo lo posible. El tartamudeo se evita cuando estamos familiarizados con el contenido de nuestra presentación. Si te es posible tómate un video ensayando. Invita a tus colegas a presenciar tu plática y toma en cuenta sus comentarios. No memorices la presentación; practica más la apertura y el cierre para que tus oyentes recuerden una introducción y un cierre memorable.
  4. Respira. Cuando estés preparándote, practica tu respiración con y exhalaciones largas y profundas. Si la adrenalina se dispara, tu ritmo cardiaco se vuelve incontrolable y empieza el tartamudeo, respira profundamente para controlar todos los síntomas. Expulsa el miedo en cada exhalación.
  5. Practica siempre y baja la velocidad de tu discurso. El tartamudeo, generalmente ocurre porque tu cerebro y tus palabras no están sincronizados. Coordina labios, lengua y mandíbula para tener una buena pronunciación. La articulación exagerada permite que las palabras salgan de forma fluida y se entienda lo que estas diciendo. Si es necesario haz una pausa: puedes tener unos segundos de silencio que te ayuden a concentrarte en lo que sigue.
  6. Descansa lo suficiente la noche anterior. No sacrifique el descanso por la práctica exagerada; la fatiga puede inhibir la concentración y favorecer el tartamudeo.

El tartamudeo es frecuente tanto en oradores experimentados cómo en primerizos. Aplica estos puntos y el tartamudeo no será algo que amenace tus presentaciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *