Miedo al cambio


“Aquellos que están lo suficientemente locos como para creer que pueden cambiar el mundo, son quienes lo cambian”. 
Steve Jobs

La mayor parte de nosotros hemos sido educados para trabajar en un medio que nos proporcione sentido de pertenencia, familiaridad y capacidad para seguir órdenes. Trabajamos con personas que nos son familiares, haciendo tareas que nos reditúan la aprobación de una autoridad a la cual nos hemos habituado. Un gran porcentaje de las personas, aceptan actividades que no les gustan simplemente por rutina y por la pereza de intentar algo nuevo. Miles de empleados se aferran a un trabajo en una empresa que claramente se ve que va a la deriva, no por fidelidad sino porque les es familiar.

Kodak desapareció por varias razones: por una estrategia equivocada por parte de sus ejecutivos, por no hacer cambios a la altura de la nueva tecnología digital y también porque sus trabajadores se convirtieron en burócratas que quisieron seguir haciendo el mismo trabajo al que estaban acostumbrados.

En las elecciones muchos votantes optan por el partido al cual le han dado su voto en comicios anteriores. La vieja consigna “Más vale malo por conocido, que bueno por conocer” es un refrán que llama a la cautela, pues afirma que no conviene arriesgar aquéllo que se tiene o se conoce, por algo que no se tiene la certeza de que sea mejor. También es un llamado a mantenernos inmóviles, pues nos han dicho, “El que se mueve no sale en la foto”.

Cambiar implica enfrentar situaciones desconocidas para las cuales podemos resultar incompetentes. Cambiar implica aprender nuevas reglas y estar dispuestos a aceptar tropiezos y tal vez fracasos. Pero también significa aprender procesos nuevos, desafíos y la posibilidad de encontrar caminos diferentes.

A mediados de los años 50, Ingvar Kamprad, el diseñador sueco de la empresa de muebles IKEA, se vio forzado a modificar la compañía por el boicot que su competencia le aplicó para obligarlo a retirarse del mercado sueco. Kamprad junto con sus empleados y colaboradores, decidieron diseñar sus propios muebles, y crearon un concepto nuevo de auto montaje con productos entregados a los clientes en un paquete plano. Este cambio revolucionó el mercado de mobiliario en Suecia y en varios países europeos. Actualmente IKEA tiene presencia en 40 países y con varias fundaciones que ven por la sustentabilidad, el cambio climático y programas sociales que ayudan a refugiados y a mujeres y niños en situación de extrema pobreza.

Si queremos construir una organización (o una sociedad) sana, con posibilidades de crecer, invitemos a personas que estén dispuestas a aceptar situaciones que tal vez les resulten poco confortables pero en las que haya la posibilidad de desarrollarse como individuos y como trabajadores de una empresa innovadora.