Cómo evitar mensajes que confundan a la audiencia

 
¿Cuántas veces nos hemos encontrado con señalamientos que en lugar de ayudar, nos confunden más? La imagen que nos indica por dónde ir no concuerda con el texto o con la flecha que apunta a una salida que no existe.

Lo mismo sucede con las presentaciones. Nuestro lenguaje dice una cosa y la imagen que presentamos dice otra. El presentador está concentrado en convencer con sus palabras para que los oyentes aprueben una acción o compren un producto. Pero se escucha nervioso, parece que lo domina el pánico escénico. Si el público se engancha emocionalmente con él/ella, será una experiencia incómoda. La falta de confianza desmotiva y probablemente tenga el efecto contrario al que se busca. Los oyentes quieren un orador que confíe en sí mismo, con mensajes claros, limpios y directos.

Tú y tu mensaje son los elementos visuales más importantes de tu presentación. Si no estás comprometido con tu mensaje, los oyentes no te seguirán ni tomarán la acción que buscas.

Todo cambia cuando te ves confiable, seguro de lo que dices y tienes contacto con la audiencia. Esto se logra con trabajo, mucho trabajo. El contenido, los elementos gráficos y el manejo de tu imagen ante la audiencia son los pilares que harán que tu presentación sea sólida y memorable.

25 minutos de productividad

 
Barbara Oakley, profesora de ingeniería, especialista en métodos para un mejor aprendizaje y autora del libro Mindshift (Cambio de mente) recomienda una rutina basada en el método Pomodoro de Francesco Cirillo para tener mayor rendimiento en las tareas importantes que tenemos que realizar en el día. Consiste en definir, al despertarnos en la mañana, ¿cuál es la actividad más importante qué necesito hacer este día? Trabaja durante 25 minutos de manera ininterrumpida en analizar y definir esa tarea. No puedes contestar mensajes, el celular, el correo, etc.

Cuando se cumplen los 25 minutos, relájate y no pienses en el tema hasta que estés en la oficina. Esta sencilla rutina te permitirá tener claridad para definir cómo debes abordar esa tarea que agilizará tu trabajo y ayudará a que tengas un desempeño impecable.

Practica una entrevista diferente

 
La comunicación ante nuevos grupos de trabajo, redes sociales, de participación política, intelectual, puede ser un cambio en tu vida y una manera de aumentar tus contactos. Un ejercicio divertido y que te permitirá practicar una presentación ante nuevas personas, es hacer un guión para una entrevista imaginaria en televisión: sintetiza cuáles son tus principales aspiraciones, cualidades y habilidades. Escribe posibles ejemplos de promoción sobre ti: por qué eres un buen candidato para desarrollar un trabajo, un buen elemento para el grupo. Describe en un guión: en dónde lo filmarías, cuál  sería tu vestuario, qué imágenes utilizarás para describirte.

No tengas miedo de parecer presuntuoso o sobreactuado. A muchos, nuestra formación judeocristiana nos enseñó que hay que ser austeros cuando se trata de hablar de nosotros mismos. En una entrevista de trabajo o promoción de ti, una actitud reservada no te ayudará a comunicar quien eres.

Marcas y storytelling

Los antropólogos afirman que contando historias, la humanidad aseguró su sobrevivencia. Nuestros ancestros Neandertal utilizaron historias para transmitir información que le permitiera a la tribu mantenerse viva; relatos de experiencias que describían rutas seguras por dónde transitar, situaciones que había que evitar y otras a las que había que tenerles miedo.

Actualmente contamos historias para transmitir información, conectar, inspirar, y crear marcas. Los especialistas en comunicación saben que las historias (storytelling) son una herramienta poderosa, pero algunos olvidan cuál es la razón por la que se cuenta una historia. La forma de contar debe de ser diferente. Lo importante es qué contamos y para quién lo contamos. Si quieres fijar una marca, debes tener presente que el personaje principal es el cliente, no el producto

En los pasados 50 años, la motivación principal a la hora de contar historias (en forma de anuncios publicitarios) era captar la atención de los consumidores en el primer momento y adquirir el mayor número de clientes posible. La estrategia era “contar para vender” y al paso de los años el uso del storytelling con este fin, se desgastó.

Hoy los especialistas en marketing que utilizan el storytelling de manera exitosa, son los que han entendido que tienen que invertir en historias que transmitan confiabilidad: nuestros productos y servicios merecen tu confianza.

Un buen ejemplo de confianza, es la campaña que lanzó Apple para dar a conocer el Iphone 6. En las carteleras exteriores no vemos el teléfono sino las fotografías que varios usuarios tomaron con su celular. La calidad y el tema de las fotografías dan confianza y convencen a los compradores y se crea un lazo de fidelidad. Las personas compran un producto o contratan un servicio  porque se ven reflejadas en la historia que se cuenta en la imagen.

No cabe duda, cada día compramos más con el corazón.

Para leer más sobre este tema puedes consultar la página thestorytelling.com.