Creatividad

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La lógica te lleva de “A” a “B”. La Creatividad te lleva a cualquier parte.
Albert Einstein.

Te damos algunas recomendaciones para promover la creación de nuevas ideas,  o formas de trabajar.

  1. Lleva siempre contigo algo en donde anotar las ideas que se te ocurran, no importa donde estés. Puede ser una pequeña libreta o el block de notas de tu teléfono o táblet. Las buenas ideas  nos pueden llegar en el momento menos esperado: mientras te das una ducha, en el autobús rumbo al trabajo o cuando estás a punto de dormir.
  2. Haz una tormenta de ideas y no te cases con la primera idea. Para algunos comunicadores y especialistas en creatividad, la primera idea es cómo la espuma de un tarro de cerveza, nos gusta y nos satisface pero quedarse con eso es perderse de todo lo que hay abajo: el sabor, el color, la textura y la temperatura. Siempre hay que escabar para intentar algo mejor.
  3. Experimenta algo nuevo cada día. Para desarrollar la creatividad es importante intentar cosas nuevas que ayuden a nuestro cerebro a fortalecerse. Puede ser algo sencillo cómo intentar nuevos pasos de baile, tocar un instrumento, ir por un camino nuevo a la oficina, etc. Cambia el modo de hacer algo. No hay tareas rutinarias solo modos rutinarios de hacer una tarea.
  4. Haz una lista de cosas que parezcan imposibles y piensa de que manera se podrían llevar a cabo. Busca cómo fue el desarrollo de algo que utilices diariamente.
  5. Escucha música. Los sonidos son un elemento importante para promover la creatividad. Cada tonada, cada acorde, cada nota, sirven para estimular el hemisferio izquierdo del cerebro.
  6. Dedica media hora al día, por lo menos, en completo silencio y aislamiento. La soledad es buena compañera de la creatividad o como dijera Pablo Picasso: “Sin soledad ningún trabajo serio es posible”.

¿Con qué fin?

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La mejor respuesta es: con ninguno.

El artista plástico Christo, desarrolló un proyecto en diferentes ciudades de Europa y Estados Unidos, en donde envolvió monumentos emblemáticos con plástico amarillo para llamar la atención de los transeúntes. En el lago Iseo en el norte de Italia los asistentes pudieron transitar por una vereda cubierta de plástico y sentir que caminaban sobre el agua. Instalaciones semejantes se hicieron en el Pont-Neuf, en Paris, el Reichstag en Berlin y las puertas de Central Park en Nueva York.

Las obras de este artista son efímeras y lo único que se conserva son unos cuantos bocetos con los que se construyó el proyecto.

¿Con qué fin se hace esto? Con el mismo que se hace una obra sinfónica o un cuadro. ¿Para qué pintó Picasso el cuadro Las Señoritas de Avignon, o Van Gogh, Una noche estrellada? ¿Para qué sirve meditar? ¿Qué sentido tiene la danza?

No hay más intención que la de experimentar una sensación que no tiene la intención de convencernos de nada. Nuestras experiencias pueden tener o no un fin. Necesitamos tener un mínimo porcentaje de situaciones sin propósito para ser mentalmente sanos.

En el ámbito gerencial sucede lo mismo, no es necesario que todo tenga un fin. Queremos aprovechar al máximo recursos y tiempo y esto muchas veces nos encierra en un círculo vicioso en lugar de disparar nuestra creatividad.

Encuentra tu vereda amarilla flotante y tal vez seas más productivo y vivas más tiempo.

Mensajes que nadie lee

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Homeland (la serie de televisión que en algunos países de Latinoamérica es conocida como Prisionero de guerra) creada por Howard Gordon y Alex Gansa está basada en la serie israelí Hatufin (Secuestrados). La serie sigue a Carrie Mathison (Claire Daines), una oficial de operaciones de la CIA que, después de realizar una operación no autorizada en Irak, es puesta a prueba y re-asignada a un centro contra terrorismo de la CIA en Estados Unidos.

En la quinta temporada los productores querían dar un toque de autenticidad al sitio con grafitis en una calle ficticia en donde aparecían refugiados palestinos. Para ello, pidieron a varios artistas árabes que cubrieran unos muros con leyendas en escritura árabe. Nadie del equipo de producción tuvo la precaución de contratar un traductor de árabe al inglés para ver que decían  esas consignas: “Homeland es un fraude”,  “La libertad está ahora en 3D”, “Homeland es un programa racista”.

El asunto se volvió viral en pocos días y tuvo diferentes lecturas. Algunos lo vieron como un comentario ingenioso mientras que para otros es la respuesta a la visión superficial que tienen los Estados Unidos con respecto al mundo árabe, total nadie se da cuenta de lo que está escrito en la pared.

Un artículo de The Guardian apunta a que ésta es una visión generalizada del mundo árabe, incluso en el Departamento de Estado de los los Estados Unidos. Cuatro años después del ataque a las Torres Gemelas, solo 8 de los 380 oficiales que hablaban árabe, lo hacían de manera fluida. Para 2011 el número subió solo un 5% del total de los 7,500 parlantes.

Los productores de Homeland y los militares del Departamento de Estado son dos entidades diferentes  que comparten una visión limitada de la cultura árabe. La situación se puede interpretar desde diferentes ángulos pero en ambos casos se les ve de forma estereotipada.

En las paredes de las empresas también encontramos leyendas que hace mucho tiempo los empleados dejaron de leer. En las presentaciones de PowerPoint los conceptos se estandarizan y se proyectan ideas que nadie atiende. Estamos tan acostumbrados a ellas que nadie les hace caso. En la paredes de la sala de juntas encontramos escritas Misión, Visión, Integridad, Honestidad, Trabajo en equipo y Compromiso sin que nadie se moleste en pensar qué es lo que la empresa nos trata de decir con ellas.

En una sociedad en donde nadie lee, ¿qué tenemos que hacer para que alguien se  interese en lo que estamos diciendo? Tal vez debamos empezar a utilizar las pantallas de los celulares.

Comunicación negativa

Arguing.

Los líderes exitosos hablan positivamente, combinan confianza con moderación y se expresan desde el corazón para inspirar a otros al cambio.

Te compartimos frases y situaciones que los verdaderos líderes evitan:

  1. Siempre lo hemos hecho así. Los líderes exitosos no pierden su tiempo conservando una rutina ancestral. En vez de eso se preguntan ¿por qué? Se preocupan por avanzar al siguiente nivel. Renuevan patrones si es necesario y siguen adelante.
  2. Honestamente, a decir verdad, son frases que aparentan reflejar honestidad pero no son más que una pérdida de tiempo. Cuando alguien te dice ”yo soy muy honesto” empiezas a dudar de él. No utilices esta muletilla, si quieres ser honesto sé directo y di las cosas como son para ti.
  3. No es mi problema. A los verdaderos líderes les encantan los retos que los enfrentan a problemas y y se enfocan a dar soluciones exitosas. No les importa llevarse el crédito y prefieren el respeto de su equipo por encima de un momento de reflectores.
  4. Evitan los sobrenombres e insultos cuando se refieren a otros. Las murmuraciones no son parte de su DNA. Se enfocan en lo positivo y saben que su influencia en el equipo es producto del trato respetuoso que le dé a cada uno de ellos.
  5. Eso es imposible. Algunas personas tienen una habilidad innata para destrozar los sueños de los demás. Los líderes exitosos no se intimidan ante la duda y se convencen de que se puede lograr. Les gusta explorar lo imposible y se rigen por el “yo puedo” y “cómo si”.
  6. Las cosas son como son. Estas son las palabras de los que viven convencidos de que no es posible cambiar el orden establecido. Sin embargo se sí pregunta: “qué pasa si…”. No pone límites y se enfoca en lo que puede cambiar.
  7. Yo trabajo solo. Quien quiera progresar sabe que los resultados multiplican su potencial al trabajar en equipo. El líder no se inhibe si tiene que decir que no sabe algo o que necesita ayuda para seguir adelante.
  8. Estoy harto de esta situación. Un buen líder sabe que las quejas sólo le restan energía y en lugar de reclamar a los demás busca una solución para resolver el problema.
  9. No me importa lo que digan ustedes. Un buen jefe toma en cuenta la opinión de sus subordinados, se conecta con ellos y busca satisfacer sus necesidades.

La próxima vez que vayas a usar una de estas frases, evítala, aplica lo contrario y estarás en camino a ser un líder exitoso.

 

 

Crear hábitos

Goal.

Los hábitos son los pilares sobre los que se sostienen nuestras acciones diarias, son la herramienta que nos ayuda a completar tareas.

  1. El cambio se logra en singular. Enfócate a crear un hábito a la vez, ten en cuenta que cambiar actitudes toma 66 días en promedio. Si lo haces, con uno a la vez, tu concentración será mayor y lo lograrás más rápido.
    Conócete y cambia lo que no funciona. El monitoreo de tus actividades es muy importante para saber dónde hay fallas y que hay que hacer para cambiar. Reconocer que hay errores no es placentero pero es el primer paso para una evaluación y programación de actividades para el cambio.
  2. Pon todo por escrito y revísalo diariamente.
    El poder de la palabra ahora. Las persona altamente productivas conocen muy bien el valor del ahora: Hazlo ahora. Empieza ahora. Delega ahora. Termina ahora.
  3. Completa unos más. Hacer algo más allá de lo necesario nos da un poco más de margen para completar nuestra tarea si algo se atora en el camino. Manda un correo más. Haz una llamada más. Visita un cliente más.
  4. Menos actividades. Enfócate en actividades que realmente le aporten un plus a la empresa en lugar de muchas actividades que no sumen en el fortalecimiento de la compañía.
    Establece metas específicas en lugar de metas subjetivas.
  5. Crea la lista de las Ds: desecha, delega, diseña, difiere. Haz una lista de cosas que no son primordiales en este momento y guárdalas hasta que hayas terminado lo prioritario. Eso te permitirá avanzar en tu proyecto.
  6. Repite, repite, repite lo que tienes que hacer para lograr la meta.
  7. Reconoce los logros a lo largo del camino, no solo busques llegar a la cumbre de la meta que te trazaste. Haz revisiones, pon en papel el antes y el después para ver los cambios logrados.

Prémiate con algo personal que te recuerde que sí puedes.

¿Qué es carisma?

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Es impreciso decir que un presentador debe tener carisma. Carisma pueden ser muchas cosas: emoción, pasión, humanidad, sencillez, sinceridad, seguridad, etc. Una persona que tiene esto, capta la atención y disfruta al comunicarse con sus oyentes.

Las empresas hoy en día exigen a sus empleados que hagan presentaciones y más temprano que tarde nos tendremos que enfrentar a este reto. Tal vez preferiríamos una extracción de muelas a tener que enfrentar a una audiencia. Por lo tanto, la mejor manera de superar el miedo es prepararse para hacer un buen papel.

Para una buena exposición hay que conocer bien el tema, estar lo más relajados posible y conectarnos con el público que nos escucha. El ritmo de nuestra conversación debe ser lo suficientemente pausado para que todos escuchen y se sientan interesados en lo que estamos diciendo. Si tenemos mucha información que presentar, antes debemos pasarla por un filtro en donde decidamos qué es indispensable y qué no. Con esto nos enfocaremos en lo medular del tema y así podremos hablar más pausadamente.

Frank Warren es un presentador carismático que se conecta con la audiencia de una manera impresionante. Su proyecto Half a Million Secrets propone una forma de comunicación diferente. Sus charlas están llenas de humor y no se intimida al contar experiencias personales que lo ponen en situaciones penosas.

A veces conocer proyectos como el de Frank nos ayudan a encontrar formas diferentes de presentación con las que hagamos a un lado el miedo de presentarnos en público.

La presentación se encuentra en TED:
www.ted.com/talks/frank_warren_half_a_million_secrets

Cómo hacer presentaciones sentados

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La mejor manera de hacer una presentación es estando de pie. Sin embargo, puede ocurrir que necesitemos hacerlo sentados. Otra posibilidad es que nuestros escuchas sean muy pocos y estemos sentados alrededor de una mesa.

Aquí algunas recomendaciones:

  1. Procura hacer contacto visual con tu audiencia. Si estás alrededor de una mesa dirígete tanto a los que están al lado tuyo cómo a los que están enfrente.
  2. Utiliza un tono de voz lo suficientemente alto para que todos escuchen lo que estás diciendo. El ritmo también es importante porque si hablas muy rápido es posible que no todos capten bien. Debes estar consciente de hablar claramente.
  3. Enfatiza con ademanes y gesticulaciones. Cuando estamos sentados para controlar el nerviosismo no sabemos que hacer con las manos y nos ponemos a mover una pluma o una botella de agua que tenemos cerca. Evítalo  pues tus oyentes se empezaran a fijar más en los objetos que tienes en las manos que en lo que estás diciendo.
  4. Siéntate cómodamente. No te sientes rígido o encorvado pues esto se interpreta como falta de seguridad. Tu espalda debe estar recta.
  5. Controla tu nerviosismo y tu ansiedad. Cuida tus movimientos para que la audiencia no perciba que estás intranquilo. Respira hondo y controla tus movimientos sobre la mesa o de tus piernas bajo ella. Si puedes antes de comenzar camina un poco y respira soltando el aire lentamente.
  6. Prepárate para las distracciones de tu auditorio. Cuando se hace una presentación en donde el que expone está sentado, la gente generalmente siente que es más informal y se pone a escribir o a checar su celular y contestar  mensajes. Lo ideal es establecer reglas antes de comenzar en donde quede claro que el uso de celulares y otros aparatos electrónicos quedan prohibidos durante la presentación. Sin embargo, si tu empresa permite su uso durante la reunión, prepárate para que no te distraigan y pierdas la concentración.
  7. Evalúa si realmente necesitas una presentación con diapositivas. Muchos expositores utilizan una presentación en PowerPoint para evitar el contacto visual con sus colegas. Nunca pierdas el contacto visual.
  8. Maneja las preguntas. Cuando te hagan una pregunta repítela lo suficientemente alto para que si alguien no escucho bien, tenga la información y mantengas la atención de la audiencia.
  9. Recuerda que hacer un ensayo en tu oficina, sentado en tu escritorio no es lo mismo que en una mesa de la sala de juntas en donde el tono y el volumen tienen que ser más altos. Trata de practicar en un ambiente que sea lo más parecido al sitio en donde lo vas a presentar. Y si es en el lugar exacto, mejor.

Practica estas recomendaciones y tus presentaciones serán excelentes, no importa si estás de pie o no.